De Nuestro Párroco

Querida Familia Parroquial:


Este domingo celebramos el Bautismo del Señor, y esto marca una transición importante entre el tiempo de Navidad y el inicio del Tiempo Ordinario. En el Bautismo de Jesús celebramos también nuestra propia iniciación en la vida de la fe. A través del gesto de ser sumergidos y salir de las aguas del Bautismo, Jesús nos revela que el bautismo es un proceso de morir a uno mismo y resucitar con Él. Es este ciclo de morir y resucitar lo que hace del Bautismo un verdadero sacramento de esperanza.


Aprovecho esta oportunidad para agradecerles de todo corazón por las hermosas tarjetas, regalos, oraciones y muestras de cariño que ofrecieron al Padre Carlos y a mí durante las fiestas navideñas. Su bondad y generosidad son profundamente apreciadas. Como sus sacerdotes, nos sentimos verdaderamente bendecidos de formar parte de una comunidad tan generosa, y es un privilegio que valoramos cada día. Gracias por su amor y apoyo continuo a nuestro ministerio pastoral. Estoy sinceramente agradecido con todos aquellos que ayudaron de una u otra manera a que nuestras celebraciones litúrgicas de Navidad fueran tan edificantes y hermosas. Ofrezco un agradecimiento especial a los ministros litúrgicos (lectores, ujieres, ministros de hospitalidad, ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, monaguillos y sacristanes); a quienes nos brindaron una música tan hermosa y apoyo audiovisual; y a quienes decoraron la iglesia y el gimnasio y se aseguraron de que todo el ambiente estuviera limpio y acogedor. Ustedes nos dieron la oportunidad de atesorar el misterio de Belén aquí mismo, en nuestro espacio de adoración, ¡y se los agradecemos profundamente! Finalmente, agradezco a todos ustedes por su calidez y cortesía, que continúan haciendo de nuestra parroquia un hogar atractivo para muchos, especialmente para quienes nos visitan. ¡Que la abundancia de Dios sea suya hoy y

todos los días de su vida!


Que Dios los bendiga y ¡nos vemos en la Misa!

Padre Henry