Lectura del santo Evangelio según san Marcos
Al llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en
tinieblas hasta las tres de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó
con voz potente: “Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?” (que
significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?). Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
“Miren, está llamando a Elías”. Uno corrió a empapar una
esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo y se la acercó
para que bebiera, diciendo: “Vamos a ver si viene Elías a
bajarlo”. Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró.
Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a
abajo. El oficial romano que estaba frente a Jesús, al ver
cómo había expirado, dijo: “De veras este hombre era Hijo
de Dios”.
Palabra del Señor.
G5, Marcos 15,33-39


