Lectura del santo Evangelio según san Juan
En aquel tiempo, Jesús, cargando con la cruz, se dirigió
hacia el sitio llamado “la Calavera” (que en hebreo se dice
Gólgota), donde lo crucificaron, y con él a otros dos, uno
de cada lado, y en medio Jesús.
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana
de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al
ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería,
Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo
al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el
discípulo se la llevó a vivir con él.
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado
a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
“Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los
soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a
una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús
probó el vinagre y dijo: “Todo está cumplido”, e inclinando
la cabeza, entregó el espíritu.
Palabra del Señor.
G19, Juan 19:17-18,25-39


