Lectura del santo Evangelio según san Lucas


El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos

hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once

kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había

sucedido.


Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y

comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos

discípulos estaban velados y no lo reconocieron.


Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba

más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con

nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”. Y

entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa,

tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio.


Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se

les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón

nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y

nos explicaba las Escrituras!”


Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén,

donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros,

los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se

le ha aparecido a Simón”.


Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino

y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.


Palabra del Señor.

G10, Lucas 24,13-16. 28-35