Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios


Hermanos y hermanas:

Sabemos que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.


Por esta razón no nos acobardamos; pues aunque

nuestro cuerpo se va desgastando, nuestro espíritu se

renueva de día en día. Nuestros sufrimientos momentáneos y ligeros nos producen una riqueza eterna, una gloria que los sobrepasa con exceso.


Nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo

que no se ve, porque lo que se ve es transitorio y lo que

no se ve es eterno. Sabemos que, aunque se desmorone

esta morada terrena, que nos sirve de habitación, Dios

nos tiene preparada en el cielo una morada eterna, no

construida por manos humanas.


Palabra de Dios.

E9, 2 Corintios 4,14-5,1