Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos


Hermanos y hermanas:

Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos.


Todos vamos a comparecer ante el tribunal de Dios.

Como dice la Escritura: Juro por mí mismo, dice el Señor,

que todos doblarán la rodilla ante mí y todos reconocerán

públicamente que yo soy Dios.


En resumen: cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta

de sí mismo a Dios.


Palabra de Dios.

E6, Romanos 14,7-9. 10c-12