Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo


Querido hermano: Recuerda siempre que Jesucristo,

descendiente de David, resucitó de entre los muertos,

conforme al Evangelio que yo predico. Por este Evangelio

sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la

palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo

sobrellevo todo por amor a los elegidos, para que ellos

también alcancen en Cristo Jesús la salvación, y con ella,

la gloria eterna.


Es verdad lo que decimos:

“Si morimos con él, viviremos con él;

si nos mantenemos firmes, reinaremos con él;

si lo negamos, él también nos negará;

si le somos infieles, él permanece fiel,

porque no puede contradecirse a sí mismo”.


Palabra de Dios.


E13, 2 Timoteo 2,8-13