Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos


Hermanos y hermanas:

La esperanza no defrauda porque

Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por

medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado.


En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir

del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo

señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por

un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto

a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba

de que Dios nos ama está en que Cristo murió por

nosotros, cuando aún éramos pecadores.


Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados

por su sangre, seremos salvados por él del castigo final.

Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos

reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucho

más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la

salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo

esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por medio

de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido

ahora la reconciliación.


Palabra de Dios.


E1, Romanos 5,5-11