Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y los que
estaban en su casa, con estas palabras: "Ahora caigo en
la cuenta de que Dios no hace distinción de personas,
sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea
de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de
Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo,
Señor de todos.
Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que
Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El
testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen
en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados"
Palabra de Dios.
C8, Hechos de los Apóstoles 10,34-36,42-43


