Lectura del Libro de la Sabiduría
Las almas de los justos están en las manos de Dios y
no los alcanzara ningún tormento.
Los insensatos pesaban que los justos habían muerto, que
su salida de este mundo era una desgracia y su salida de
entre nosotros, una completa destrucción.
Pero los justos están en paz.
La gente pensaba que sus sufrimientos eran un
castigo, pero ellos esperaban confiadamente la
inmortalidad.
Después de breves sufrimientos recibirán una abundante
recompensa, pues Dios los puso a prueba y los halló
dignos de sí.
Los probó como oro en el crisol y los acepto como un
holocausto agradable.
Los que confían en el Señor comprenderán la verdad
y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado,
porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos.
Palabra de Dios.
C2, Sabiduría 3,1-6, 9


