Lectura del Libro de Job


En aquello días, Job tomó la palabra y dijo: “Ojalá que mis

palabras se escribieran; ojalá que se grabaran en láminas de

bronce o con punzón de hierro se esculpieran en la roca para

siempre.


Yo sé bien que mi defensor está vivo y que al final se levantará a favor del humillado; de nuevo me revestiré de mi piel y con mi carne veré a mi Dios; yo mismo lo veré y no otro, mis propios ojos lo contemplarán. Esta es la firme esperanza que tengo”.


Palabra de Dios.

C1, Job 19,1.23-27